martes, 16 de marzo de 2010

Ensalada templada de salmón y gulas

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Bueno, no creo que le descubra el mundo a nadie con esta receta, pero a mi no se me ocurrió hacerla hasta que la probé en un restaurante. Ahora es una de mis preferidas. Hay que reconocer que no sale barata, pero siempre que la he hecho para comidas de grupo no ha quedado ni el aliño. Y se hace en cinco minutos, así que lo tiene todo.

 

Necesitamos una bolsa de brotes tiernos –es con lo que queda mejor-. Yo las compro en Mercadona, ya preparadas (un día haré una entrada sobre los atajos), de modo que es abrirlas y echarlas al plato directamente. También necesitaremos una carpeta de salmón ahumado y un paquete de gulas. Yo las compro frescas, me gustan más. Además, necesitaremos dos dientes de ajo, aceite de oliva virgen extra, vinagre de módena, y, como topping (o sea prescindible), unos tomates secos cortados a trocitos.

 

Hacemos las gulas como toda la vida. Es decir, en una sartén, con un poco de aceite y un ajo a rodajitas (yo prescindo de la guindilla). Las tenemos cinco minutos y las dejamos templar. Mientras, cortamos el salmón a tiras o como más os guste. Cogemos un plato o una fuente y ponemos los brotes encima, que queden huecos. Distribuimos las gulas y luego las tiras de salmón ahumado.

 

Para el aliño, la regla de siempre: tres partes de aceite por una de vinagre, un buen pellizco de sal, y medio ajo a trocitos. Yo añado aquí dos o tres tomates secos cortados a trocitos. Lo más práctico es meterlo en un bote de cristal limpio que hayáis reciclado, tapar y agitar como si fuera un coctel para que todo emulsione bien. Verter por encima de la ensalada. Si os apetece, decorar con reducción de vinagre de módena, que queda muy pichi. Yo también la compro preparada, sí, en Mercadona y de la marca Merry.

domingo, 14 de marzo de 2010

Jamie, a veces

 

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Soy una gran consumidora de libros de cocina. Tengo muchos, unos útiles y otros que, con solo una ojeada, te das cuenta de que no los usarás jamás. Por eso he pensado inaugurar la primera entrada de esta nueva etapa del blog con una pequeña reseña de uno de los últimos que ha caído en mis manos.

 

Descubrí a Jamie Oliver en Canal Cocina y me gustó, más que por sus recetas, por su peculiar forma de cocinar. Ya he hablado en otras entradas de La cocina italiana de Jamie. Me pareció un libro fantástico –la cocina italiana es fantástica, así que tampoco es que tenga mucho merito-, con un montón de recetas de las que salen bien. Tras este éxito me regalaron el último que ha publicado, Escuela de cocina. En este caso mi opinión no es tan favorable.

 

Se dirige fundamentalmente al público inglés, que tiene unos gustos culinarios muy diferentes a los nuestros, con su buen rollo característico de “hey, tío, que es muy fácil hacer una ensalada, no la compres en el supermercado”. En definitiva, excepto alguna sopa que me ha gustado y alguna idea –por ejemplo, cubrir un guiso de carne con una capa de hojaldre para hacerlo más especial-, no creo que le pueda sacar mucho partido. Tiene un capítulo extensísimo a los currys, que yo particularmente no puedo soportar, y platos de pasta que sinceramente tienen un nivel bajísimo comparados con los de La cocina italiana. Mucho pastel de carne, pudines yorkshire…  Aunque reconozco que algunas recetas están bien.

 

Lo mejor son los ejemplos de personas cuya vida ha cambiado aprender a cocinar estas recetas: “Mis hijos comían todos los días hamburguesas y nugets. Ahora me atrevo hasta a hacer un asado” o “Antes pensaba que los espárragos eran plantas decorativas”. En fin, que te ríes un rato. Este chico tiene complejo de mesías gastronómico.

 

A pesar de todo tiene recetas estupendas en su web. Os podéis suscribir a su receta diaria aquí.

 

Y, por cierto, en la FNAC hay libros de cocina estupendos y muy muy rebajados. Hoy ha caído uno sobre el chocolate. Ya os contaré.

martes, 2 de marzo de 2010

He vuelto

Bueno, tras muchos meses sin publicar nada y después de decidir cerrar el blog al final he optado por reabrirlo. Una de las razones por las que decidí no continuar fue porque me di cuenta que cocinaba para publicar, con lo que el blog había dejado de ser mi libro de recetas particular (que fue por lo que lo cree) abierto al público para simplemente pasar a ser un escaparate.

 

Mi intención a partir de ahora es publicar solo cuando me apetezca y cuando tenga algo interesante que contar.

 

He de reconocer que también me sentí abrumada por la gran cantidad de extraordinarios blogs de cocina que sigo y visito todos los días. Yo no hago pan ni hojaldre ni mi propia pasta fresca. Tengo poco tiempo para cocinar, pero me gusta hacerlo y disfruto probando cosas nuevas. También disfrutaba haciendo el blog, hasta que, por decirlo de alguna forma, me desinfle.

 

Vuelvo a la cocina, pero sin compromisos.

 

He cambiado el diseño para darle un nuevo aire, por eso algunos textos se han apelotonado. Creo que de todos modos se leen bien.

 

Bienvenidos a los nuevos y a los que ya me visitabais.

 

miércoles, 12 de agosto de 2009

Ternera guisada a las cármenes

Ternera guisada

No es habitual guisar la ternera de esta forma, pero así lo hace mi madre y así lo hacía mi abuela (Cármenes ambas dos). Y, además de ser infinitamente más rápido que cualquier guiso, ya que se hace solo, sale estupendo.

 

  • Casi medio kilo de ternera melosa.
  • Una cebolla y media.
  • Cuatro zanahorias.
  • Una lata pequeña de guisantes.
  • Un chorro de brandy.
  • Harina para rebozar.
  • Una pastilla de starlux.
  • Aceite de oliva, sal y pimienta.

 

Cortar la cebolla finita y las zanahorias en rodajas.

 

Se trata simplemente de poner todos los ingredientes en capas en una cazuela y cocer tapado a fuego lento. En crudo porque todo se cuece en su propio jugo.

 

Primero se pone una capa de cebolla picadita y encima parte de la zanahoria con un pelín de aceite (1). Luego se pone la carne troceada pasada por un poco de harina (2). Y por último otra capa de cebolla y de zanahoria (3).

 

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Se echa un chorrito de aceite y otro de brandy. Y la pastilla de starlux en trozos. Se pone al fuego la cazuela con la tapa puesta. Primero a fuego fuerte, hasta que hierva, y luego a fuego lento (en mi caso al 2) hasta que la carne esté hecha y blandita.

 

En esta ocasión costó hora y media más o menos. Ya hacia el final se da una vuelta al contenido. Y cuando la carne esté hecha se incorporan los guisantes escurridos del líquido de la lata.

 

En realidad la preparación son 10 minutos y una vez que se pone al fuego no hay que hacer nada, así que es un plato que no quita tiempo.

 

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lunes, 3 de agosto de 2009

Setas con mozzarella al tomillo

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Casi todas las nuevas recetas que estoy probando ahora son del libro del que también saqué la anterior receta: La cocina italiana, de Jamie Oliver. Todas las que he probado hasta ahora han resultado estupendas, así que voy a seguir poniendo unas cuantas.

 

Utiliza muchísimo hierbas y especias que yo no solía tener ni usar, así que me fui a El Corte Inglés (donde más variedad encontré), me compré paquetes de todo tipo de hierbas frescas, las lavé y las tengo metidas en bolsitas en el congelador.

 

El siguiente paso será tenerlas en macetitas, pero dado que este año está falleciendo todo lo que planto y brotando cardos de origen desconocido creo que no me voy a animar.

 

Bueno, aquí está la receta, no copiada tal cual sino a mi aire:

  • Setas (en este caso de invernadero). Unos 400 gramos.
  • Una bola de queso mozzarella (de esos que vienen en una bolsa con líquido).
  • Tomillo fresco.
  • Sal, pimienta y aceite de oliva.

 

Precalentar el horno a tope.

 

En una placa de horno (en mi caso forrada con albal para evitar fregar demasiado) poner las setas, distribuir la mozzarella cortada en trozos de forma uniforme. Rociar con aceite de oliva, salpimentar y espolvorear con hojas de tomillo fresco en abundancia.

 

Meter en el horno y hasta que la mozzarella esté casi dorada y las setas hechas. En mi caso, unos 10 minutos. Está buenísimo como acompañamiento, como aperitivo o incluso como primer plato.


 

(Tendría que haber hecho las fotos en la placa del horno, porque se veía mejor la mozzarella derretida)

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viernes, 10 de julio de 2009

Caponata (guiso italiano de berenjenas)

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Esta es una excelente receta del libro La cocina italiana de Jamie Oliver. Me ha encantado, aunque las fotos no le hacen mucha justicia al plato. Y el resto de recetas también es estupendo. Pongo la receta tal cual aparece en el libro:

 

  • Aceite de oliva.
  • 2 berenjenas grandes y moradas cortadas en trozos grandes.
  • 1 cucharadita colmada de orégano seco.
  • Sal marina y pimienta negra recién molida.
  • 1 cebolla roja pequeña, pelada y picada.
  • 2 dientes de ajo, pelados y en rodajas finas.
  • Un puñadito de perejil de hoja lisa (tallos y hojas por separado).
  • 2 cucharadas de alcaparras saladas y lavadas, puestas en remojo y escurridas.
  • Un puñado de aceitunas verdes sin hueso.
  • 2-3 cucharadas de vinagre de hierbas de la mejor calidad.
  • 5 tomates maduros grandes troceados.
  • Opcional: 2 cucharadas de almendras en láminas ligeramente tostadas.


Consigue una cazuela grande, echa un par de chorros de aceite de oliva y ponla al fuego. Añade los trozos de berenjena y el orégano, sazona con un poco de sal y remueve para que la berenjena quede bien bañada. Cuécela a fuego vivo 4 o 5 minutos, agitando la cazuela de vez en cuando. (Según el tamaño de la cazuela puede que tengas que cocer la berenjena por tandas).

 

Cuando las berenjenas estén bien doradas por ambos lados, incorpora la cebolla, el ajo y los tallos de perejil, y deja que cueza un para de minutos más. Puedes añadir un poco más de aceite si notas que está quedando algo seco. Agrega las alcaparras escurridas, las aceitunas y un chorrito de vinagre de hierbas. Cuando se haya evaporado todo el vinagre, añade los tomates y deja que se rehoguen unos 15 minutos o hasta que queden tiernos.

 

Prueba el plato antes de servirlo y sazónalo en caso de que sea necesario con sal, pimienta y un poco más de vinagre. Rocíalo con un buen aceite de oliva y sírvelo esparciendo las hojas de perejil por encima y, si quieres, las láminas de almendra.


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